Un estudio realizado por la Fundación Fusamdes en conjunto con la CAM analizó las interacciones entre comunidades y fauna silvestre en Huila, identificando que estos conflictos están relacionados con la expansión agropecuaria, la urbanización, la caza furtiva y los incendios forestales. Entre las especies más afectadas se encuentran el oso de anteojos y el águila real de montaña.

La investigación documentó 13 casos de avistamiento o conflicto en ocho municipios, encontrando que en estas zonas habitan 36 especies de aves, 17 de mamíferos y seis de reptiles. Se realizaron 24 talleres con propietarios de Reservas Naturales de la Sociedad Civil y se instalaron tres estaciones de monitoreo para evaluar la situación.

Entre las estrategias de mitigación propuestas están la implementación de corredores biológicos, el uso de prácticas de ahuyentamiento no invasivas y un mejor manejo de las actividades humanas que afectan a la fauna. Katherine Arenas, bióloga de la CAM, enfatizó la importancia de comprender estas interacciones para tomar decisiones que beneficien tanto a las comunidades como a los ecosistemas.

Wendy Daniela, de Fusamdes, destacó que la articulación entre autoridades ambientales y municipales es clave para garantizar la conservación de la fauna silvestre. Además, subrayó que las medidas deben incluir acciones preventivas, correctivas y de compensación para reducir el impacto humano en los ecosistemas naturales.