Edgar Enrique Rodríguez presentó su renuncia irrevocable como director de la cárcel del distrito judicial de Neiva (con sede en Rivera). La decisión se produjo semanas después del ataque criminal en el que perdió la vida su único hijo de once años. Tras dejar el cargo, Rodríguez viajó junto a su esposa a Europa, donde adelanta un recorrido por diferentes destinos religiosos mientras enfrenta el duelo familiar.

Su paso por la dirección del establecimiento penitenciario fue breve. Apenas nueve días después de haber asumido el cargo, el 13 de enero, fue víctima de un atentado cuando se desplazaba en un vehículo por el sur de Neiva, a la altura del sector Jardines del Paraíso. En el ataque murieron el subdirector del centro carcelario, Renato Solano Osorio, y el menor Ismael Enrique Rodríguez Pulgarín. El director y el conductor resultaron ilesos.

Según las investigaciones preliminares, dos hombres en motocicleta interceptaron el automóvil y dispararon en repetidas ocasiones contra los ocupantes. El hecho conmocionó a la comunidad penitenciaria y generó el despliegue de un grupo especial conformado por organismos judiciales y de investigación.

Las autoridades mantienen abiertas varias líneas de investigación y han ofrecido una recompensa de 50 millones de pesos por información que permita identificar y capturar a los responsables.

El atentado y la pérdida de su hijo marcaron profundamente la vida de Rodríguez y su familia, quienes decidieron alejarse temporalmente del país para vivir un proceso de reflexión y sanación espiritual.