El papa León XIV se alista para vivir la primera Pascua de su pontificado, marcada por el recuerdo reciente de su antecesor, Francisco, y por la creciente tensión en Oriente Medio, que golpea especialmente a las comunidades cristianas de la región.
La Semana Santa arrancó en medio de un ambiente tenso en la llamada Tierra Santa. El patriarca latino de Jerusalén, el cardenal Pierbattista Pizzaballa, denunció que autoridades israelíes le impidieron el acceso al Santo Sepulcro, un hecho inédito en siglos según el patriarcado.
Mientras continúan los bombardeos tras más de un mes de conflicto, Roma se prepara para recibir a miles de fieles en torno a la Pascua, la principal celebración del calendario cristiano, que conmemora la muerte y resurrección de Cristo. En la memoria de los católicos permanece la figura de Francisco, quien en 2025 protagonizó sus últimas apariciones públicas durante esta misma semana y falleció al día siguiente de Pascua.
El mensaje “Urbi et Orbi” que pronunciará León XIV el domingo desde la basílica de San Pedro será observado con especial atención, dado su tradicional tono político y el contexto internacional. Hasta ahora, el pontífice —estadounidense y naturalizado peruano— ha optado por una postura diplomática prudente frente al papel de su país en el conflicto, iniciado tras los ataques del 28 de febrero contra Irán junto a Israel.
Durante la misa del Domingo de Ramos, el papa lamentó que los cristianos estén sufriendo las consecuencias de “un conflicto atroz” que les impide vivir plenamente las celebraciones. Desde Jerusalén hasta el sur del Líbano, la guerra ha reducido aún más la presencia cristiana, en medio del temor de muchos fieles a abandonar sus hogares sin posibilidad de retorno.
En Roma, el Triduo Pascual comenzará el Jueves Santo con la misa crismal en San Pedro y otra celebración en San Juan de Letrán. León XIV retomará la tradición del lavatorio de pies con 12 sacerdotes, distanciándose del enfoque de Francisco, quien lo realizaba con poblaciones vulnerables como reclusos o migrantes.
El Viernes Santo, el pontífice presidirá la liturgia de la Pasión y encabezará el Vía Crucis en el Coliseo, donde, según fuentes vaticanas, cargará personalmente la cruz, retomando una práctica que realizaron en su momento Juan Pablo II y Benedicto XVI.










































