Mientras el mundo se prepara para despedir el 2025, la llegada del Año Nuevo no ocurre al mismo tiempo en todos los países. Los husos horarios determinan un cambio de calendario escalonado, haciendo que algunas naciones celebren antes y otras muchas horas después.

El primer lugar del planeta en darle la bienvenida al 2026 fue Kiribati, un país insular de Oceanía. En particular, las islas orientales de este archipiélago, ubicadas junto a la Línea Internacional de Cambio de Fecha, fueron las primeras en marcar la medianoche del 1 de enero. Esta zona, conocida como la Isla de la Navidad, también es célebre por iniciar las celebraciones de Nochebuena antes que el resto del mundo.

La diferencia horaria entre Kiribati y países como Estados Unidos puede superar las 17 horas, lo que significa que cuando en el Pacífico ya se celebran los primeros minutos del nuevo año, en América aún transcurre la mañana o la noche del 31 de diciembre. En el extremo opuesto, los últimos territorios en recibir el 2026 serán las islas Howland y Baker, deshabitadas y bajo soberanía estadounidense, lo que convierte a EE. UU. en la última nación en cerrar oficialmente el ciclo del año viejo.

El paso del Año Nuevo por el planeta suele compararse con una ola luminosa que avanza de este a oeste: comienza en Oceanía, continúa por Asia, recorre Oriente Medio y África, atraviesa Europa y finalmente llega al continente americano.

En total, este viaje global del calendario tarda cerca de 26 horas, un fenómeno que refleja la diversidad horaria del planeta y el carácter universal de una celebración que une al mundo entero, aunque cada país la viva a su propio tiempo.