La cosmetiquera es un objeto común en muchos bolsos, ya que allí se guardan maquillaje y productos de cuidado personal de uso diario. Sin embargo, lo que parece un accesorio inofensivo podría convertirse en un foco silencioso de bacterias si no se mantienen adecuados hábitos de limpieza y almacenamiento.

Un estudio realizado en los laboratorios de la Universidad Manuela Beltrán reveló que todas las cosmetiqueras analizadas presentaron crecimiento bacteriano. La investigación evaluó 25 muestras fabricadas con distintos materiales y en el 100 % de los casos se detectó la presencia de microorganismos, algunos en niveles que podrían aumentar el riesgo de irritaciones o infecciones.

Durante el análisis microbiológico, los investigadores identificaron bacterias como los mesófilos aerobios, microorganismos que suelen encontrarse en el ambiente. Aunque no siempre provocan enfermedades, pueden representar un riesgo cuando contaminan productos que entran en contacto directo con zonas sensibles del cuerpo como los ojos, los labios o la piel del rostro.

Los especialistas advierten que el problema no está solo en la cosmetiquera, sino en lo que ocurre dentro de ella. Derrames de maquillaje, humedad, restos de productos y materiales porosos pueden crear un ambiente propicio para la proliferación de bacterias. En este contexto, herramientas como brochas, esponjas o encrespadores de pestañas pueden transportar microorganismos al rostro, fenómeno conocido como contaminación cruzada.

El uso de cosméticos contaminados podría provocar afecciones como Conjuntivitis, irritaciones en la piel, brotes de acné o reacciones alérgicas. Por ello, los expertos recomiendan limpiar con frecuencia las herramientas de maquillaje, revisar la fecha de vencimiento de los productos, evitar guardarlos húmedos y no compartir cosméticos con otras personas. Además, ante síntomas como ardor ocular, enrojecimiento o picazón después de maquillarse, lo más recomendable es suspender su uso y consultar con un profesional de la salud.