La Corte Suprema de Brasil prorrogó por tiempo indefinido la prisión domiciliaria del expresidente Jair Bolsonaro, condenado a 27 años y tres meses de cárcel por su participación en un intento de golpe de Estado. La decisión fue adoptada por el magistrado Alexandre de Moraes, quien argumentó razones humanitarias debido al delicado estado de salud del exmandatario.

El beneficio, concedido inicialmente el 24 de abril por un periodo de 90 días, buscaba facilitar la recuperación de Bolsonaro tras una cirugía derivada de una bronconeumonía. Sin embargo, un nuevo informe médico enviado al Supremo Tribunal Federal señala que el exgobernante, de 71 años, presenta un agravamiento de su cuadro clínico y otras comorbilidades, por lo que recomienda mantener su permanencia en casa para favorecer una recuperación integral.

En su decisión, Moraes no fijó una fecha para el fin de la medida y precisó que esta se extenderá durante el tiempo que sea necesario para la recuperación del exmandatario. El magistrado explicó que, debido a la mayor vulnerabilidad del sistema inmunológico en personas de edad avanzada, la recuperación de una neumonía bilateral puede tardar entre 45 y 90 días en un entorno controlado.

La resolución también impone nuevas condiciones. La defensa de Bolsonaro deberá entregar a la Policía Federal, en un plazo de 48 horas, diez armas registradas a nombre del exmandatario, entre ellas pistolas, escopetas y carabinas. Además, perdió el derecho al porte de armas y a los certificados que le permitían mantener ese armamento en su residencia.

Moraes aclaró, no obstante, que la Fiscalía descartó que Bolsonaro hubiera cometido una falta grave por la posesión de una pistola que fue incautada a uno de los integrantes de su esquema de seguridad.

Antes de acceder a la prisión domiciliaria, Bolsonaro permanecía detenido desde finales de noviembre del año pasado. Inicialmente estuvo recluido en una sala especial de la Superintendencia de la Policía Federal en Brasilia y, desde enero, fue trasladado a un complejo penitenciario de la capital brasileña.

Durante su encarcelamiento, el expresidente tuvo que ser hospitalizado en varias ocasiones debido al deterioro de su salud. El capitán retirado del Ejército atribuye sus problemas médicos a la puñalada que sufrió en el abdomen durante la campaña presidencial de 2018. Según sus médicos, las recurrentes crisis de hipo y vómitos que padece habrían provocado la bronconeumonía bilateral por broncoaspiración que motivó la ampliación del beneficio.