En las montañas de la cordillera Central, el Centro Educativo Indígena Ce Namui Nu Mai, del municipio de La Argentina, se consolida como un espacio para preservar la identidad cultural y fortalecer la educación de las comunidades indígenas. Desde su creación en 2016, la institución ofrece formación desde preescolar hasta noveno grado y avanza hacia la implementación de la educación media. En este territorio, la estrategia Escuelas Seguras, promovida por el Gobierno Huila Grande, ha permitido fortalecer iniciativas pedagógicas y productivas orientadas a proteger a los estudiantes y sus comunidades en zonas de alta vulnerabilidad por la presencia del conflicto armado.

El rector de la institución, José Alirio Tunubalá, explica que el proceso educativo se desarrolla en armonía con los mandatos de las autoridades indígenas y los planes de vida tradicionales. En ese contexto, las huertas escolares, conocidas como tul escolar, se han convertido en una herramienta para preservar los saberes ancestrales y promover la soberanía alimentaria. Las condiciones climáticas de la zona favorecen la producción de hortalizas, verduras, maíz, papa y fríjol, cultivos en los que participan directamente los estudiantes. “Agradecemos la presencia institucional de la Gobernación del Huila, desde donde recibimos el apoyo económico para el fortalecimiento de nuestras huertas escolares, como pilares de protección y afianzamiento de nuestras raíces indígenas”, destacó el rector.

Luego de un año de implementación, el proyecto productivo respaldado en 2025 por el Gobierno de Rodrigo Villalba Mosquera ya genera beneficios concretos para la comunidad educativa. Además de los cultivos destinados al autoconsumo, en la sede principal funciona un proyecto de gallinas ponedoras criollas, alimentadas con parte del grano cosechado por los propios estudiantes, lo que fomenta el trabajo colaborativo y la autogestión. Los productos obtenidos complementan la alimentación escolar y el Programa de Alimentación Escolar (PAE), al tiempo que permiten que los alumnos lleven alimentos a sus hogares para apoyar la preparación de comidas durante la semana y los fines de semana.

Para el rector Tunubalá, estos procesos trascienden la formación académica y se convierten en herramientas de protección para niños, niñas y adolescentes. La articulación entre estudiantes, padres de familia, docentes y dinamizadores ha permitido consolidar proyectos productivos a pequeña escala que fortalecen el tejido comunitario y generan alternativas frente a las condiciones de vulnerabilidad del territorio. El respaldo de la Gobernación del Huila y de la Secretaría de Educación Departamental ha sido determinante para garantizar los recursos necesarios y dinamizar estas iniciativas en las diferentes sedes educativas.

De esta manera, el Centro Educativo Indígena Ce Namui Nu Mai evidencia cómo la articulación entre educación propia, saberes ancestrales y apoyo institucional puede transformar las escuelas rurales en espacios de seguridad alimentaria, identidad cultural y construcción de paz. La experiencia de La Argentina se suma así a las acciones de Escuelas Seguras, una estrategia que busca fortalecer las comunidades educativas ubicadas en territorios afectados por diferentes factores de vulnerabilidad y convertir la educación en una herramienta para proteger y generar nuevas oportunidades para las nuevas generaciones.