Un fuerte desacuerdo se registró entre el Gobierno y la Junta Directiva del Banco de la República, luego de que el ministro de Hacienda, Germán Ávila, revelara que cuatro codirectores respaldaron un aumento de 100 puntos básicos en la tasa de interés.

El jefe de la cartera calificó la propuesta como “desproporcionada” y advirtió que una decisión de ese tipo tendría efectos negativos sobre la economía, al encarecer el crédito y frenar la actividad productiva. Según Ávila, este tipo de medidas desconoce la realidad económica y social del país.

En medio de la sesión, el ministro decidió retirarse de la reunión, marcando un hecho inusual en la relación entre el Gobierno y el banco central. Además, señaló que su salida busca dejar en evidencia una “distancia significativa” entre ambas partes frente al manejo de la política monetaria.

Ávila indicó que esta posición solo podría reconsiderarse si el Banco de la República adopta decisiones más alineadas con el contexto económico actual. Sus declaraciones se suman a críticas previas del Gobierno frente a eventuales incrementos en el costo del endeudamiento.

El episodio genera incertidumbre sobre la decisión final en materia de tasas de interés y refleja las tensiones existentes entre el Ejecutivo y la autoridad monetaria en torno al rumbo de la economía colombiana.