A siete días del inicio de la operación militar denominada Operación Furia Épica, lanzada por Estados Unidos y Israel contra Irán, distintos organismos oficiales han entregado un primer balance sobre el impacto militar, humanitario y económico de esta nueva escalada bélica en Oriente Medio.

Según el Comando Central de Estados Unidos (Centcom), durante la primera semana de ofensiva se han atacado más de 3.000 objetivos estratégicos, entre ellos centros de mando, sistemas de defensa aérea, bases de misiles y unidades navales iraníes. La entidad también aseguró que al menos 43 buques de la armada iraní han sido destruidos o dañados como parte de las operaciones para debilitar el aparato de seguridad del país.

Desde el lado iraní, el presidente de la Media Luna Roja Iraní, Pir Hossein Kolivand, informó que los bombardeos han afectado 3.643 edificios civiles, entre ellos más de 3.000 viviendas, además de comercios y centros médicos. Las autoridades estiman que los ataques han dejado al menos 1.332 personas fallecidas, mientras que la Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) calcula que entre 1.000 y 2.000 vehículos abandonan diariamente Teherán.

El conflicto también ha tenido un fuerte impacto en los mercados energéticos. El precio del crudo se disparó cerca de un 30 % en la semana ante el temor de interrupciones en los flujos de hidrocarburos desde el Golfo Pérsico. El barril de Brent cerró en 92,69 dólares, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) terminó en 90,90 dólares, registrando fuertes alzas en los últimos días.

En cuanto al costo del conflicto, un análisis del Center for Strategic and International Studies (CSIS) estima que Estados Unidos ha gastado al menos 3.700 millones de dólares en las primeras 100 horas de operaciones, lo que equivale a cerca de 900 millones de dólares diarios. El estudio señala además que la mayor parte de esos recursos no estaba contemplada en el presupuesto aprobado por el Congreso estadounidense para este año.