Las frías cifras que ha dejado la invasión rusa a Ucrania
Reducir una guerra a simples datos puede parecer injusto con las víctimas, pero es necesario para dimensionar el alcance de la tragedia. Tras 1.461 días de conflicto y más de 1,8 millones de muertos, la invasión rusa a Ucrania, liderada por Vladimir Putin, ha dejado cifras que reflejan el inmenso costo humano y material de esta guerra.
Según estimaciones de Naciones Unidas, más de 17.000 civiles han muerto, entre ellos casi 800 niños, y más de 40.000 resultaron heridos. Además, cerca de 6 millones de ucranianos se han visto obligados a abandonar su país, huyendo de los bombardeos o de las zonas ocupadas por Rusia. Es una cifra comparable a duplicar la población del área metropolitana de Medellín vagando por el mundo sin certeza de retorno.
El impacto sobre la infancia ha sido especialmente devastador: se calcula que 2,6 millones de niños fueron desplazados y muchos de ellos separados de sus familias. Diversos informes denuncian que cientos fueron trasladados a centros de reeducación en Rusia, donde son sometidos a adoctrinamiento ideológico para romper sus vínculos con Ucrania y con Occidente.
En el frente de batalla, las cifras son igualmente estremecedoras. Se estima que más de 1,8 millones de soldados —entre rusos y ucranianos— han muerto desde el inicio de la guerra, superando ya el número de víctimas de conflictos como Corea o Vietnam. De continuar esta tendencia, el enfrentamiento podría convertirse en el más sangriento de Europa desde la Segunda Guerra Mundial.
La destrucción del territorio ucraniano también es monumental. Carreteras, escuelas, hospitales, redes eléctricas y miles de viviendas han sido arrasadas. El Banco Mundial calcula que la reconstrucción costará cerca de 588.000 millones de dólares, una tarea que podría tomar décadas y que enfrenta además el obstáculo político de definir si Rusia asumirá los costos de una guerra que inició.
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