El 2025 se consolidó como un año retador para la atención del VIH en Colombia, marcado por dificultades en la prevención, pero también por avances en diagnóstico y acceso a tratamiento, según balances de estrategias implementadas en al menos 12 territorios del país.

En este contexto, organizaciones como Aid for Aids han enfrentado limitaciones financieras que han impactado el alcance de sus programas. Pese a ello, las acciones se concentraron en fortalecer tres frentes clave: prevención, acceso a servicios de salud y diagnóstico oportuno, con el objetivo de garantizar atención integral sin barreras.

Durante el año, más de 17 millones de personas fueron alcanzadas con intervenciones relacionadas con el VIH, y se realizaron más de 17 millones de pruebas rápidas, lo que permitió ampliar la detección temprana en distintas regiones del país.

Sin embargo, uno de los principales retos ha sido la reducción en la entrega de insumos de prevención, como condones y lubricantes, debido a la disminución del financiamiento internacional. Aun así, se distribuyeron más de 1.300 paquetes preventivos, una cifra que refleja el esfuerzo institucional, aunque insuficiente frente a la demanda.

En cuanto al diagnóstico, más de 1.000 personas fueron identificadas con VIH en 2025, con una tasa de positividad del 5,8 %. De manera paralela, también se detectaron más de 1.000 casos de sífilis, lo que evidencia la necesidad de reforzar las estrategias de salud sexual y reproductiva.

Uno de los avances más relevantes se dio en el acceso a tratamiento, con más de 2.000 personas —en su mayoría migrantes venezolanos sin aseguramiento— que recibieron terapia antirretroviral, fortaleciendo la garantía del derecho a la salud en poblaciones vulnerables.

A nivel nacional, las autoridades han destacado que el país ha logrado estabilizar el número de nuevas infecciones y mejorar la detección temprana gracias al fortalecimiento de estrategias de prevención y diagnóstico .

No obstante, persisten desafíos importantes, especialmente en territorios de difícil acceso como comunidades indígenas, donde las barreras geográficas, culturales y del sistema de salud continúan dificultando la prevención, el diagnóstico oportuno y la continuidad de los tratamientos.