En medio del inicio de la carrera hacia la Casa de Nariño, el candidato presidencial Miguel Uribe Londoño, avalado por el Partido Demócrata Colombiano, presentó sus principales propuestas de gobierno y marcó distancia con el Centro Democrático, colectividad de la que salió tras un proceso que calificó como “injusto”.

El aspirante aseguró que su candidatura surgió luego de ser excluido del partido liderado por el expresidente Álvaro Uribe Vélez. Señaló que cumplió con todas las normas internas, pero que su salida obedeció a decisiones sin debido proceso, y calificó al exmandatario como “autoritario” y “caudillo”.

Uribe Londoño explicó que su aspiración presidencial está motivada por continuar el legado de su hijo, Miguel Uribe Turbay, cuyo programa de gobierno —según dijo— decidió retomar. En materia de seguridad, planteó una postura crítica frente a la política de “paz total” y sostuvo que debe terminar el 7 de agosto, insistiendo en que los responsables de delitos deben ser judicializados. También vinculó el asesinato de su hijo con su oposición a esta estrategia, al asegurar que este hecho se dio por sus denuncias sobre sus implicaciones.

El candidato confirmó además que su relación con Álvaro Uribe Vélez “se terminó” y cuestionó a la senadora Paloma Valencia, a quien no ve con posibilidades de llegar a segunda vuelta. En contraste, destacó al también candidato Abelardo de la Espriella como un “profesional exitoso” y aseguró que lo respaldaría en una eventual segunda vuelta, al tiempo que se definió como “la tercera vía de la derecha” y una alternativa dentro de ese sector político.

Sobre la investigación por el asesinato de su hijo, indicó que aún no se han identificado plenamente los autores intelectuales. “Tengo indicios, pero no pruebas”, afirmó, aunque aseguró que estos estarían en Colombia. Finalmente, pidió el respaldo ciudadano resaltando su experiencia en el sector privado y su capacidad de gestión, con un mensaje directo a los votantes: “Confíen en mí, apóyenme”.