Un año después del atentado que mató al excandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, su esposa, María Claudia Tarazona, rompió el silencio con una revelación estremecedora: la Fiscalía no ha descartado que su crimen haya sido un crimen de Estado.

«Yo le pregunté a la señora fiscal si esta hipótesis estaba descartada y me dijo que no está descartada», declaró Tarazona, quien asegura que detrás del asesinato podría haber una estructura mucho más grande de lo que se conoció inicialmente.

Si bien la principal pista apunta a alias Iván Márquez, el Zarco Aldinever y alias Kendry, de la Segunda Marquetalia, la pregunta que ronda la investigación es si actuaron solos o siguiendo instrucciones de terceros desde el Estado. «No fueron tres personas en Bogotá las que organizaron el crimen de Miguel. Esto era una cosa muy grande, muy compleja», enfatizó la viuda.

Además, la Fiscalía investiga que el dinero para el atentado habría salido de Venezuela —varios miles de millones de pesos— y que tanto Iván Márquez como el Zarco Aldinever seguirían con vida en ese país.

Pero más allá de las hipótesis judiciales, la entrevista dejó espacio para el corazón roto de una familia que aún aprende a vivir sin su padre y su esposo. «Estamos reconstruyendo una familia que la violencia rompió y desgarró de la manera más cruel y absurda», dijo Tarazona.

El momento más desgarrador llegó cuando su hijo menor, Alejandro, de apenas cinco años, le confesó: «Mamá, yo no me pude despedir de mi papá, no pude decirle adiós».

A un año de la pérdida, Tarazona cree que Miguel Uribe fue asesinado porque representaba una amenaza para las organizaciones criminales con sus propuestas en seguridad y lucha contra el narcotráfico. «Es entender que no vamos a vivir en un país que él hubiera construido para los colombianos», concluyó.