Murió fundador de Kororiko
El empresario colombiano Eduardo Robayo Ferro, fundador de Kokoriko, falleció este sábado a los 91 años, según confirmó su esposa, Alba Lucía Gómez. Su muerte marca el cierre de una trayectoria clave en el desarrollo del sector gastronómico en Colombia.
La noticia fue dada a conocer por familiares y allegados. El empresario Ferrán Martínez fue uno de los primeros en pronunciarse, enviando un mensaje de solidaridad a su familia. También el exalcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, destacó su legado, describiéndolo como un “gran empresario, constructor de país y mejor ser humano”.
Hasta el momento no se han revelado detalles sobre las causas de su fallecimiento. Se espera que en las próximas horas la familia entregue información adicional sobre las honras fúnebres y actos de despedida.
La historia empresarial de Robayo Ferro se remonta a 1969, cuando, junto a sus socios Noé Cardona Cardona y Emilio Jordán Collazos, fundó la compañía AVESCO Ltda., dando origen a lo que más tarde se convertiría en una de las cadenas de pollo asado más reconocidas del país. El primer punto de venta funcionó en Bogotá bajo el nombre ‘Las Colonias’, donde se ofrecía un menú sencillo de pollo asado, papa y arepa, que rápidamente ganó popularidad.
En 1971 se abrió el primer restaurante con el nombre Kokoriko en Cali, marcando el inicio de una expansión que llevó la marca a ciudades como Medellín, Barranquilla, Cartagena y Manizales, consolidando un modelo de negocio exitoso a nivel nacional.
Más allá del sector gastronómico, Robayo Ferro diversificó sus inversiones hacia el ámbito financiero. En la década de 1980 participó en la adquisición de Diners Club Colombia, operación que posteriormente dio origen al Banco Superior, entidad que años después fue absorbida por Davivienda.
El grupo empresarial también incursionó en otros sectores como fondos de pensiones y vivienda. En el año 2000 incorporó la marca de helados Mimo’s y consolidó el conglomerado Conboca, que en 2016 estableció una alianza con Andrés Jaramillo. De este proceso surgió en 2017 el grupo Inmaculada Guadalupe y Amigos (IGA), que hoy reúne cientos de restaurantes en el país.
La historia de la familia también estuvo marcada por momentos difíciles. En 2003, Antonio Robayo, hermano del empresario, murió en el atentado contra el Club El Nogal, atribuido a las Farc, un hecho que impactó profundamente al grupo empresarial por su rol clave en la organización.
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