El presidente Gustavo Petro descartó decretar un estado de conmoción interior tras el atentado terrorista perpetrado en inmediaciones de la base aérea Marco Fidel Suárez, en Cali, que dejó seis personas muertas, más de 70 heridas y graves daños materiales.
La declaración se produjo al término de un Consejo de Seguridad en el aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón, en Palmira, donde el mandatario reiteró que en lugar de medidas excepcionales se fortalecerán acciones concretas contra el narcotráfico y las estructuras ilegales responsables de la violencia.
Petro señaló directamente a la disidencia de las FARC conocida como Jaime Martínez, a la que calificó como una “banda narcotraficante de alcance internacional”. Según dijo, el atentado sería una represalia por los recientes operativos de las Fuerzas Militares en el cañón del Micay, zona estratégica del narcotráfico en Cauca, donde se han incautado explosivos.
Como medida inmediata, el Gobierno anunció la instalación de un Puesto de Mando Unificado permanente y conjunto con autoridades regionales para avanzar en la investigación de lo ocurrido y reforzar la seguridad en el Valle del Cauca y en corredores estratégicos del narcotráfico.
Finalmente, el jefe de Estado fue enfático en afirmar que no existe posibilidad alguna de entablar diálogos de paz con alias “Iván Mordisco”, líder de estas disidencias, y recalcó que las denominadas facciones insurgentes se han convertido en redes criminales internacionales con nexos en países como México, Italia y Albania.