Una fuerte polémica se generó alrededor de la situación que atraviesa el sector arrocero en Colombia, luego de que el ministro de Agricultura, Indalecio Dangond, planteara a los productores la posibilidad de abandonar el cultivo de arroz y optar por alternativas como el marañón, debido a las dificultades de rentabilidad que enfrenta actualmente esta actividad.

La propuesta se conoce en medio de una compleja coyuntura para los arroceros, marcada por los efectos del cambio climático, la reducción de la productividad y los bajos precios de comercialización. Productores del Tolima han advertido que las condiciones actuales obligan a replantear el futuro del cultivo, especialmente ante la preocupación por el ingreso de arroz al país con arancel cero a partir de 2030.

La declaración del ministro provocó una reacción del expresidente Gustavo Petro, quien cuestionó duramente la posibilidad de reducir el cultivo nacional. “Esto que dice el ministro de agricultura sobre dejar de cultivar arroz es miserable con el pueblo de Colombia”, afirmó Petro, al defender la necesidad de avanzar hacia una mayor autosuficiencia alimentaria y garantizar la producción de este cereal, considerado un alimento básico para los colombianos.

La discusión adquiere especial relevancia en el Tolima, donde el sector arrocero representa una fuente importante de empleo y actividad económica. De acuerdo con cifras de la Gobernación, cerca de 4.870 productores están vinculados al cultivo en 11 municipios del departamento, por lo que cualquier modificación significativa en las condiciones de producción tendría repercusiones directas sobre numerosas familias y comunidades rurales.

Mientras continúa el debate, los productores y las organizaciones del sector han pedido al Gobierno nacional medidas urgentes para enfrentar la crisis. Entre las principales dificultades se encuentran los bajos precios registrados durante las cosechas de 2025 y 2026 y la disminución de los rendimientos asociada a las condiciones climáticas, factores que han incrementado la presión económica sobre los agricultores y reabierto la discusión sobre el futuro de la producción nacional de arroz.