En Colombia, alrededor de 12.000 personas sufren cada año algún tipo de discapacidad permanente como consecuencia de accidentes de tránsito, según cifras de Fasecolda. La mayoría de las víctimas son motociclistas, un indicador que revela la gravedad de un problema que no solo se mide en muertes, sino también en miles de ciudadanos cuya calidad de vida queda afectada de manera irreversible.

El instructor vial Manolo Ramos explicó en diálogo con Blu Radio que muchos de estos siniestros podrían evitarse con una formación adecuada. Para él, la clave está en recibir instrucción teórica en centros de enseñanza certificados y reforzarla con prácticas seguras en carretera.

Ramos enfatizó la importancia de revisar la motocicleta antes de salir, verificar luces, llantas, fluidos y usar siempre casco certificado, bien ajustado y con ventilación adecuada. También advirtió sobre maniobras riesgosas como adelantar entre vehículos, que incrementan la posibilidad de choques debido a los puntos ciegos y a fenómenos físicos como el efecto vórtex o el efecto venturi.

La velocidad es otro factor determinante. El experto recordó que el Código de Tránsito establece límites de entre 10 y 30 km/h en zonas escolares y residenciales. “A menor velocidad hay mayor capacidad de reacción; a mayor velocidad, ocurre el efecto túnel y el campo visual se reduce”, explicó.

Finalmente, Ramos llamó la atención sobre la deficiente infraestructura vial: huecos, alcantarillas abiertas y señalización precaria, que se convierten en trampas mortales, especialmente durante la temporada de lluvias. Su llamado fue directo: las autoridades deben mejorar las vías y los programas de capacitación, mientras los motociclistas deben practicar la tolerancia y el respeto en la vía para proteger lo más importante: la vida.