Catalina Giraldo Silva, psicóloga de 30 años, inició un proceso legal en Colombia para que el sistema de salud le permita acceder al suicidio médicamente asistido, una práctica que actualmente no cuenta con regulación específica en el país.

Su solicitud, presentada ante su EPS en 2025, fue rechazada debido a la falta de normas que permitan realizar este procedimiento. Mientras su caso avanza en instancias judiciales, la joven expuso su situación en una investigación periodística, donde relató el sufrimiento que ha enfrentado durante años.

Giraldo asegura que padece trastornos mentales severos desde hace más de la mitad de su vida, lo que le genera una sensación constante de angustia. Según explicó, pese a haber intentado múltiples tratamientos, terapias y hospitalizaciones, no ha logrado una mejoría significativa.

En 2025 decidió solicitar el derecho a morir dignamente, pero bajo una modalidad distinta a la eutanasia: pide que un médico le suministre el medicamento, pero que sea ella misma quien lo administre. Argumenta que busca una alternativa segura que evite causar un impacto traumático en su familia.

No obstante, su EPS negó la petición alegando que no existen condiciones normativas ni operativas para autorizar el procedimiento. Posteriormente, un juez rechazó una tutela interpuesta por la joven, al considerar que podría optar por la eutanasia, opción que ella descarta al insistir en que se trata de una decisión diferente.

El caso podría llegar ahora a la Corte Constitucional, que tendría la última palabra. Mientras tanto, Giraldo sostiene que su lucha va más allá de lo personal y busca abrir el debate sobre este tipo de asistencia en Colombia.