El sector arrocero atraviesa una de sus peores crisis en el Huila y en el resto del país, donde los productores aseguran que están cosechando con pérdidas debido a que los precios de compra no alcanzan a cubrir los costos de producción. Esta situación ha encendido las alarmas entre los agricultores, quienes advierten que están sembrando sin garantías de rentabilidad, poniendo en riesgo la sostenibilidad del cultivo.

En el departamento, el rendimiento promedio por hectárea se ubica entre 100 y 105 bultos, uno de los más altos a nivel nacional; sin embargo, se requieren al menos 125 bultos para cubrir costos, lo que deja un déficit cercano a 20 bultos por hectárea. Esto representa pérdidas aproximadas de 1.800.000 pesos, que en cultivos de mayor escala pueden superar los 18 millones por cosecha.

Ante este panorama, varios productores han optado por suspender la siembra, migrar a otros cultivos o incluso devolver tierras arrendadas, dejando áreas sin producción. Municipios como Campoalegre, donde el arroz sostiene cerca del 90 % de la economía local, ya comienzan a sentir los efectos de la crisis en su tejido social y económico.

A la problemática se suma el contrabando, señalado por los agricultores como uno de los factores que distorsiona el mercado. Aunque en 2025 la producción cayó a 3.050.000 toneladas —unas 400.000 menos que el año anterior— los inventarios aumentaron, situación que los productores atribuyen al ingreso ilegal de arroz, especialmente por la frontera con Ecuador.