Las negociaciones entre Irán y Estados Unidos para alcanzar un nuevo acuerdo nuclear se desarrollan en Ginebra bajo la mediación de Omán, en un contexto marcado por la desconfianza mutua y los recientes ataques estadounidenses a instalaciones nucleares iraníes.

El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, aseguró que la República Islámica está dispuesta a hacer “todo lo necesario” para concretar un acuerdo con Washington “lo antes posible”, en declaraciones difundidas por medios oficiales. Su mensaje coincidió con el discurso del presidente estadounidense Donald Trump ante el Congreso, donde reafirmó la voluntad de su administración de avanzar hacia una solución diplomática, pero advirtió que Estados Unidos no permitirá bajo ninguna circunstancia que Teherán obtenga armamento nuclear, según informó Europa Press.

Durante su intervención sobre el Estado de la Unión, Trump insistió en que su gobierno apuesta por el diálogo, aunque alertó que Irán “ya ha desarrollado misiles que pueden amenazar a Europa y nuestras bases en el extranjero”, y que trabaja en sistemas de largo alcance. Recordó además que las fuerzas estadounidenses “aniquilaron” parte del programa nuclear iraní tras los ataques ejecutados en junio de 2025, una operación que se produjo mientras ambas naciones mantenían conversaciones diplomáticas orientadas a un nuevo pacto tras la caída del acuerdo firmado en 2015.

Por su parte, Araqchi reiteró que Irán no tiene intención de fabricar armas nucleares “bajo ninguna circunstancia”, aunque defendió su derecho soberano a desarrollar energía nuclear con fines pacíficos. En sus declaraciones, el diplomático reconoció la desconfianza hacia Washington tras los bombardeos de 2025, pero expresó su interés en “mantener abiertos los canales de entendimiento”.

El gobierno estadounidense, sin embargo, mantiene una postura de firmeza condicionada, privilegiando la vía diplomática pero dejando claro que empleará la fuerza si percibe amenazas significativas. La Casa Blanca continúa considerando a Irán el principal patrocinador del terrorismo internacional y advierte que no permitirá que acceda a un arsenal nuclear.

El diálogo actual se enmarca en los esfuerzos de mediación de Omán, país que históricamente ha desempeñado un papel clave como puente entre Washington y Teherán. Según Europa Press, Mascate facilita las comunicaciones indirectas entre ambas partes en Ginebra, en un intento por reducir la tensión y evitar una nueva escalada militar en la región.

El acuerdo nuclear de 2015, firmado entre Irán y las potencias del Grupo 5+1, quedó sin efecto tras la salida unilateral de Estados Unidos en 2018 por decisión del propio Trump. Desde entonces, el programa nuclear iraní se ha convertido nuevamente en uno de los principales focos de preocupación de la comunidad internacional.

Mientras Washington insiste en garantías verificables de que Irán renunciará a cualquier desarrollo armamentista, Teherán exige reconocimiento a su derecho de acceso a la tecnología nuclear civil. La falta de confianza mutua y los antecedentes recientes mantienen el proceso en un punto delicado, aunque ambas partes coinciden —al menos en el discurso— en evitar un nuevo ciclo de confrontación.