Críticas a Petro por decir que Maduro está secuestrado
El presidente Gustavo Petro generó una nueva controversia en la escena política nacional tras afirmar que el presidente venezolano Nicolás Maduro estaría “secuestrado” en Estados Unidos luego de su captura por fuerzas norteamericanas, declaraciones que se dieron apenas días antes de su reunión programada en Washington con el presidente Donald Trump.
Diversos sectores políticos en Colombia reaccionaron con dureza ante las palabras del mandatario, argumentando que podrían incluso poner en riesgo el encuentro diplomático. La representante a la Cámara Juana Carolina Londoño, del Partido Conservador, dijo que el tono de las declaraciones podría ser usado como justificación para un posible enfriamiento o incluso la cancelación de la reunión, al sugerir que Petro busca crear un contexto que le favorezca políticamente.
El candidato presidencial Juan Carlos Pinzón, exembajador en Washington, calificó las declaraciones como “una vergüenza”, señalando que, en lugar de enfocarse en proteger los intereses de Colombia, Petro estaría abogando por un líder acusado de crímenes graves. Este mismo enfoque crítico fue adoptado por la representante Carolina Arbeláez, de Cambio Radical, quien acusó al presidente de defender a Maduro mientras calla frente a otros eventos internacionales, lo que, según ella, evidencia contradicciones en su discurso político.
Por su parte, el candidato Enrique Peñalosa afirmó que tales afirmaciones podrían tener un impacto negativo para Colombia en materia económica y diplomática, apuntando a la importancia de la relación comercial con Estados Unidos, principal comprador de productos colombianos. En una línea similar, el representante Andrés Forero, del Centro Democrático, afirmó que Petro se estaría comportando como un defensor del régimen venezolano.
Otra voz crítica fue la del expresidente Andrés Pastrana, quien expresó su opinión de que Petro estaría buscando evitar la reunión con Trump a toda costa. En medio de la polémica, estas reacciones reflejan la polarización en torno a la postura del gobierno frente a la captura de Maduro y la agenda diplomática con Estados Unidos, en un contexto de tensiones regionales y debate sobre soberanía e intervención internacional.
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