Durante más de un mes y medio, las agencias de inteligencia de Colombia llevaron a cabo una operación encubierta en la localidad de Usme, al sur de Bogotá, tras recibir una advertencia de la Drug Enforcement Administration (DEA) sobre la posible instalación de un taller clandestino para fabricar artefactos explosivos improvisados (AEI).

La alerta inicial permitió la activación de un dispositivo conjunto que integró a la DIJIN, la Fiscalía General de la Nación, el GAULA Militar y agencias internacionales. Según fuentes consultadas por medios nacionales, el trabajo incluyó el envío de agentes encubiertos al sector, monitoreos aéreos con drones térmicos y telecomunicaciones interceptadas para vigilar movimientos sospechosos.

En la operación, los investigadores incluso llegaron a hacerse pasar por comerciantes y transportadores para no levantar sospechas mientras verificaban la presencia de actividades irregulares en una vivienda que, por los seguimientos, estaría siendo utilizada para la fabricación de piezas de explosivos.

El operativo concluyó el 25 de febrero con una diligencia de registro y allanamiento en la que fueron capturadas dos personas en flagrancia. Además, las autoridades incautaron material suficiente para fabricar más de 70 artefactos explosivos, incluidos cuerpos de AEI, granadas de 60 mm, un lanzagranadas artesanal calibre 40 mm, munición de 5.56 mm y diversos insumos utilizados para elaborar mezclas explosivas.

De acuerdo con información de inteligencia, existía una alerta dirigida contra el Frente de Guerra Urbano Nacional del ELN, grupo que, según las autoridades, estaría planificando acciones de sabotaje vinculadas a la jornada electoral del 8 de marzo en Bogotá.

Fuentes oficiales también señalaron que este frente urbano podría estar actuando al margen de las directrices del COCE, el máximo órgano de dirección del ELN, lo que abre una línea de investigación sobre posibles fracturas internas dentro de esa estructura armada.

Las autoridades mantienen vigilancia permanente sobre potenciales redes de apoyo logístico en la capital y no descartan nuevas capturas en los próximos días, mientras que los análisis forenses del material incautado y la trazabilidad de las comunicaciones interceptadas continúan en curso.