Durante una sesión extraordinaria del Consejo de Seguridad de la ONU, convocada por Colombia como nuevo miembro no permanente, varias representaciones diplomáticas condenaron la operación militar estadounidense que llevó a la captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro y de su esposa Cilia Flores, calificando el hecho como un “secuestro” y una “grave violación del Derecho Internacional”.
El representante de Rusia, Vassily Nebenzia, denunció que “la agresión militar contra Venezuela, que dejó decenas de muertos, marca el regreso a la era de la ilegalidad y del dominio estadounidense a través de la fuerza, el caos y la anarquía”. El diplomático exigió la liberación inmediata de Maduro y su esposa, y expresó la solidaridad del gobierno ruso con el pueblo venezolano ante lo que calificó como una “agresión externa”.
Nebenzia afirmó que “no hay justificación alguna para los crímenes cometidos por Estados Unidos en Caracas” y acusó a Washington de actuar con “terrible cinismo” para imponer un control sobre los recursos naturales de Venezuela y reafirmar sus ambiciones hegemónicas en América Latina.
El embajador de China ante la ONU, Fu Cong, coincidió en la condena, asegurando que Estados Unidos “ha pisoteado deliberadamente la soberanía venezolana” y vulnerado los principios de igualdad soberana y no injerencia. “Esta acción militar no autorizada supone una grave amenaza para la paz y la seguridad en América Latina y el Caribe”, dijo, al tiempo que exigió garantizar la seguridad personal de Maduro y Flores y su liberación “de una vez por todas”.
Cong también respaldó la intervención de la embajadora de Colombia, Leonor Zalabata, quien pidió al Consejo “cumplir su responsabilidad primordial de mantener la paz y la seguridad internacional”. El diplomático chino instó a Estados Unidos a “poner fin a las prácticas de coacción y respetar la soberanía de otros Estados”.
Por su parte, el representante de Venezuela, Samuel Moncada, advirtió que “lo que está en juego no es solo la soberanía de Venezuela, sino la credibilidad misma del sistema de Naciones Unidas”. Solicitó al Consejo exigir respeto por la inmunidad de Maduro “como jefe de Estado en ejercicio” y condenar el “uso ilegítimo de la fuerza” para apropiarse de los recursos naturales del país.
El embajador de Brasil, Sergio Franca Dannse, también condenó el ataque, calificándolo como una “gravísima afrenta a la soberanía venezolana” y “una violación flagrante de la Carta de las Naciones Unidas”. Añadió que “el fin no justifica los medios” y alertó que es “la primera vez que se produce una agresión armada con muertes de civiles en un país de América Latina”.
Finalmente, los representantes de Francia y el Reino Unido expresaron su preocupación por la crisis. El embajador británico, James Kariuki, reiteró el compromiso de su país con el Derecho Internacional como base para la paz y la seguridad global, mientras que el francés Jérôme Bonnafont sostuvo que la agresión “contradice el principio de solución pacífica de los conflictos” y subrayó que “la transición democrática en Venezuela debe ser decidida exclusivamente por los venezolanos”.
