El cáncer no solo continúa siendo una de las principales causas de muerte en el mundo, sino también una creciente carga económica global. Así lo revela un estudio publicado en la revista médica JAMA Oncology, que estima que su impacto financiero alcanzará los 25,2 billones de dólares entre 2020 y 2050, debido a los altos costos de tratamiento, la pérdida de productividad y las consecuencias laborales que afecta a millones de personas en distintos países.

La investigación, basada en datos de 204 países y territorios, analiza cómo esta enfermedad impacta no solo a los sistemas de salud, sino también a las familias, las empresas y la economía mundial en general. El informe advierte que el cáncer provoca cerca de 10 millones de muertes al año, equivalente a una de cada seis muertes en el planeta, y señala que su impacto financiero se explica por gastos médicos elevados, hospitalizaciones, incapacidades laborales y la reducción de ingresos en los hogares durante largos periodos.

De acuerdo con el estudio, entre los distintos tipos de cáncer, el de pulmón sería el de mayor impacto económico en las próximas décadas, con pérdidas estimadas en 3,9 billones de dólares, debido a su alta mortalidad y a los costos asociados a su tratamiento prolongado.

El análisis también destaca la importancia de la detección temprana y la prevención como estrategias clave para reducir tanto la mortalidad como el impacto económico. En ese sentido, la Organización Mundial de la Salud ha insistido en que diagnosticar el cáncer en etapas iniciales permite tratamientos menos complejos, más efectivos y significativamente menos costosos para los sistemas de salud y las familias.

Expertos citados en el informe señalan que los países deben fortalecer sus políticas de control integral del cáncer, desde la prevención hasta el diagnóstico oportuno, mientras que la financiación de estos programas resulta fundamental para equilibrar el progreso clínico con la sostenibilidad económica de los sistemas sanitarios. También se resalta la necesidad de avanzar hacia modelos de atención más personalizados, como la medicina de precisión, que utiliza información genética y características individuales para definir tratamientos más efectivos y con menos efectos secundarios.

Sin embargo, el acceso a estos avances sigue siendo limitado en muchas regiones, especialmente en América Latina y el Caribe, donde en 2022 se registraron más de 1,5 millones de nuevos casos, siendo los más frecuentes los cánceres de próstata, mama y colorrectal. En este contexto, los investigadores subrayan la necesidad de fortalecer los sistemas de diagnóstico, mejorar el acceso a tecnologías médicas y aumentar la inversión pública en salud.

El estudio también estima que cada dólar invertido en estrategias de detección y tratamiento oportuno puede generar retornos de entre dos y siete dólares, gracias a la reducción de costos médicos y al mantenimiento de la productividad laboral, además de que estas medidas podrían prevenir más del 12% de las muertes globales por cáncer. Ante este panorama, la OMS recomienda reforzar la educación sobre síntomas, mejorar la capacidad de diagnóstico y garantizar el acceso equitativo a tratamientos seguros, personalizados y sostenibles para los sistemas de salud y las familias.