Cuatro astronautas —tres hombres y una mujer— se alistan para realizar al caer la tarde, el primer vuelo tripulado hacia la Luna desde 1972, en el marco de la misión Artemis II de la NASA, un hito que marca una nueva etapa en la exploración espacial tras varios retrasos en su cronograma.

La tripulación está integrada por los estadounidenses Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, junto al canadiense Jeremy Hansen. Durante cerca de diez días, orbitarán el satélite natural sin descender a su superficie, en una operación comparable a la histórica misión Apolo 8, aunque con tecnología significativamente más avanzada.

El lanzamiento se realizará a bordo del cohete SLS, diseñado para facilitar futuras misiones recurrentes a la Luna. Antes del despegue, la nave es abastecida con grandes volúmenes de hidrógeno y oxígeno líquidos, alcanzando un peso superior a las 2.600 toneladas. Se estima que alrededor de 400.000 personas presenciarán el evento desde las zonas cercanas.

Además de su relevancia tecnológica, la misión destaca por su enfoque en inclusión, al contar por primera vez con la participación de una mujer, una persona afrodescendiente y un astronauta no estadounidense en un vuelo lunar. Este paso es clave dentro de los planes a largo plazo que buscan no solo regresar a la Luna, sino también establecer una presencia humana sostenida en su superficie.