Irán y Estados Unidos iniciaron este sábado en Islamabad, Pakistán, una nueva ronda de conversaciones en busca de una salida al conflicto que durante seis semanas ha elevado la tensión en Medio Oriente. Sin embargo, ambas delegaciones llegan con posturas distantes y un alto nivel de desconfianza.

La delegación estadounidense está encabezada por el vicepresidente JD Vance, acompañado por el enviado especial Steve Witkoff y Jared Kushner. Por parte de Irán, la comitiva, integrada por más de 70 personas, es liderada por el presidente del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf.

El primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, quien actúa como mediador, recibió a ambas delegaciones y expresó su intención de facilitar un acuerdo que permita avanzar hacia una paz duradera en la región.

Pese al reciente anuncio de una tregua, el ambiente sigue marcado por la desconfianza, tras semanas de ataques en las que Estados Unidos e Israel bombardearon múltiples objetivos en Irán, mientras Teherán respondió con ofensivas contra territorio israelí y países del Golfo.

Desde su llegada a Islamabad, Qalibaf fue enfático en señalar la falta de confianza en Washington, al afirmar que las negociaciones previas han estado marcadas por promesas incumplidas. En la misma línea, el canciller iraní, Abás Araqchi, reiteró que su país acude al diálogo con reservas frente a los compromisos estadounidenses.

Por su parte, el vicepresidente Vance aseguró que su país está dispuesto a negociar, siempre que Irán actúe de buena fe, pero advirtió que no habrá flexibilidad ante posibles incumplimientos.

Entre los principales puntos en discusión están la extensión de la tregua a otros escenarios como Líbano, la reapertura del estrecho de Ormuz —clave para el comercio mundial de petróleo— y la exigencia de Estados Unidos de impedir que Irán desarrolle armas nucleares, una acusación que Teherán rechaza.

Mientras avanzan los diálogos, el conflicto sigue activo en otros frentes. Israel mantiene operaciones militares en Líbano contra Hezbolá, en medio de tensiones internas en ese país por posibles negociaciones con el gobierno israelí.

Las conversaciones se desarrollan bajo estrictas medidas de seguridad en Islamabad, en un contexto de alta expectativa internacional, aunque con escepticismo tanto en la región como entre la población iraní sobre la posibilidad de alcanzar un acuerdo definitivo.