La líder opositora venezolana María Corina Machado, quien actualmente se encuentra en Washington, afirmó que sigue “minuto a minuto” los acontecimientos en su país y que regresará “lo antes posible” una vez cumpla con su agenda en Estados Unidos. “Estoy enfocada en cumplir las tareas que me propuse acá, para que, cuando regrese, podamos aportar más al avance de la transición”, señaló.

Machado pidió a los venezolanos estar atentos a la rápida evolución de los acontecimientos en el país, aunque subrayó que los pasos hacia la transición deben darse con prudencia. En ese sentido, no descartó reunirse con la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, si fuese necesario para definir un cronograma de cambio político. “Todos sabemos quién es la señora Rodríguez, y si es necesario intercambiar en algún encuentro, se hará; eso no estaría jamás descartado”, afirmó.

Sin embargo, aclaró que cualquier diálogo o acercamiento debe darse sobre la base del reconocimiento de los resultados del 28 de julio de 2024, fecha en la que, asegura, “se emitió un mandato” ciudadano que marca el inicio del proceso de transición.

Machado insistió en que lo que vive Venezuela es un proceso único. “Es una transición a la venezolana. No podemos compararla con otras experiencias del mundo porque nuestras circunstancias son distintas”, dijo. Al referirse a los recientes cambios en el gabinete de Nicolás Maduro, los calificó como “un reacomodo entre mafias”. “Siguen siendo los mismos que destruyeron las instituciones, expulsaron a un tercio del país y devastaron la economía”, añadió.

En cuanto al proceso electoral, la dirigente sostuvo que deben renovarse todos los poderes públicos —Parlamento, Tribunal Supremo, Fiscalía y Consejo Nacional Electoral— en condiciones realmente justas y transparentes. “Nadie reconoce ese mamotreto que ocupa el Palacio Legislativo; eso no tiene legitimidad. Pero sí debemos ir a elecciones con garantías, donde todos los venezolanos, incluso los que están afuera, puedan votar”, afirmó.

Machado también aseguró que la presión internacional, especialmente la ejercida por Estados Unidos, ha forzado al oficialismo a tomar decisiones que no están en su naturaleza. “Estos tipos están siendo obligados a desmontar la represión, y cuando eso caiga, caerán ellos. No es la velocidad que queremos, pero el proceso está en marcha”, subrayó.

Finalmente, reiteró que la transición no pasa por una simple amnistía, sino por la liberación total de civiles y militares detenidos. “De los 171 militares presos, ni uno ha salido en libertad”, puntualizó.