Tomar café o té muy caliente hace parte de la rutina diaria de millones de personas, pero esperar unos minutos antes de consumirlos podría ser una medida de precaución. Una investigación de la Universidad de Oxford encontró una asociación entre la temperatura de las bebidas y un mayor riesgo de desarrollar carcinoma de células escamosas del esófago, sin señalar al café o al té como responsables directos. El estudio sugiere que el factor de mayor importancia sería la exposición frecuente al calor.

La investigación, titulada Hot Drinks and Oesophageal Cancer: Prospective Analyses in Around 1 Million UK Adults, fue publicada el 8 de septiembre de 2026 en la revista International Journal of Cancer y analizó información de 977.282 adultos incluidos en los estudios UK Biobank y Million Women Study. Durante los periodos de seguimiento, que promediaron 14,2 años y 11,1 años, respectivamente, se registraron 2.348 casos de cáncer de esófago.

El hallazgo que más llamó la atención apareció entre quienes afirmaron consumir sus bebidas a una temperatura “muy caliente”. Este grupo presentó un riesgo aproximadamente tres veces mayor de carcinoma de células escamosas del esófago frente a quienes preferían tomarlas “tibias”, con un riesgo relativo calculado de 3,17. Además, las personas que consumían seis o más bebidas calientes al día registraron un riesgo 71 % mayor de este tipo de cáncer, después de tener en cuenta la temperatura. No se encontró una asociación similar con el adenocarcinoma de esófago.

Los investigadores plantean que el consumo repetido de líquidos a temperaturas elevadas podría provocar lesiones térmicas e inflamación en el revestimiento del esófago, favoreciendo con el tiempo procesos relacionados con el desarrollo del cáncer. Sin embargo, el estudio tiene una limitación: la temperatura de las bebidas no fue medida directamente con un termómetro, sino que fue reportada por los propios participantes. Por ello, no establece una temperatura exacta a partir de la cual comienza el riesgo. En 2016, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) ya había clasificado el consumo de bebidas a temperaturas superiores a 65 °C como “probablemente carcinogénico para los humanos”.

Los resultados no significan que tomar ocasionalmente una taza de café o té caliente vaya a causar cáncer. Se trata de un estudio observacional que identifica una asociación y no demuestra por sí solo una relación de causa y efecto. Como precaución, los especialistas recomiendan dejar enfriar las bebidas antes de consumirlas y evitar aquellas que quemen la boca o produzcan sensación de ardor, especialmente cuando se toman varias veces al día. El estudio también recuerda que factores como el tabaquismo y el consumo de alcohol están entre los riesgos conocidos para el cáncer de esófago.