La relación entre el Gobierno nacional y la Unión Sindical Obrera (USO) atraviesa un momento de tensión, luego de que el sindicato solicitara la salida de Ricardo Roa de la presidencia de Ecopetrol, al considerar que su permanencia afecta la reputación de la compañía y advertir incluso la posibilidad de convocar a un paro.

La USO argumenta que la imagen del directivo se ha visto comprometida por cuestionamientos relacionados con la compra y adecuación de un apartamento de su propiedad, así como por la imputación de la Fiscalía por presunto tráfico de influencias y señalamientos sobre un posible exceso en los topes de financiación de la campaña presidencial de Petro, cuando Roa se desempeñaba como gerente.

Aunque el sindicato respaldó al hoy mandatario en su llegada a la Casa de Nariño, esta solicitud evidencia una fractura en la relación. El presidente reaccionó a través de su cuenta en X, donde aseguró que la organización estaría coincidiendo con sectores del uribismo.

“La USO puede moverse y está en su derecho, pero no me parece bien una alianza entre el movimiento obrero y el uribismo que se juntan ahora para lo mismo”, expresó el jefe de Estado.

En medio de la controversia, Petro defendió la continuidad de Roa y reiteró la necesidad de que Ecopetrol avance hacia la transición energética. Según indicó, el contexto internacional, marcado por tensiones entre Irán, Israel y Estados Unidos, podría incidir en los precios del petróleo.

“Los gustos sexuales de Roa son de su criterio, si metió las manos es de la justicia. Este no es el momento de quiebres gerenciales”, afirmó el mandatario, al insistir en la importancia de mantener la estabilidad en la empresa.

Por su parte, el ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, quien fue expresidente de la USO, respaldó la postura del Gobierno y cuestionó la posición del sindicato.

“A veces uno sabe de qué lado estar, simplemente viendo quiénes están al otro lado”, escribió también en su cuenta de X.