La decisión del Gobierno del presidente Gustavo Petro de eliminar la prima especial de servicios para los congresistas —equivalente a $16.914.514 mensuales— desató una ola de reacciones en el Capitolio. La más fuerte provino del presidente del Senado, Lidio García Turbay, quien lanzó duras críticas contra el mandatario.

El jefe del Legislativo aseguró que la medida es un mensaje contra la independencia del Congreso y no una verdadera política de austeridad. “Este decreto no es una cruzada de austeridad, sino un castigo político contra un Congreso que decidió ser independiente y no someterse al Ejecutivo”, afirmó.

García recordó que el propio Petro recibió esa prima durante casi dos décadas como congresista y “jamás expresó inconformidad”. “La cobró en silencio mientras hacía parte del mismo Congreso que hoy cuestiona”, señaló el dirigente liberal.

A pesar de sus reparos, el presidente del Senado confirmó que el Congreso acatará el decreto expedido por el Departamento Administrativo de la Función Pública, aunque insistió en que la medida tiene un trasfondo político.

“Que quede claro: la independencia del Congreso no se negocia ni se castiga. Seguiremos legislando y ejerciendo control. Eso es democracia, y nosotros somos demócratas”, concluyó García. Con la eliminación de la prima, el salario mensual de los congresistas se reducirá en $16 millones, quedando en torno a $35 millones.