En la Serranía de Peñas Blancas, familias dedicadas al café y la porcicultura han encontrado una manera sostenible de producir energía y cuidar el medio ambiente. A través de los biodigestores entregados por la CAM, los residuos de sus fincas se convierten en biogás, sustituyendo el uso de leña y evitando la contaminación de ríos y quebradas.

Esta tecnología aprovecha desechos orgánicos del café y el estiércol porcino para producir gas limpio, reduciendo el impacto de la actividad agropecuaria. Según Julián Arturo Rodríguez, profesional de la CAM, el proyecto arrancó en 2021 y hoy beneficia a productores de Palestina y Acevedo, promoviendo una economía circular en la zona rural.

“El propósito era ofrecer alternativas sostenibles que evitaran que los residuos llegaran al suelo o a las fuentes hídricas”, señala Rodríguez. Los resultados han sido alentadores: menos contaminación, más conservación y un cambio cultural en la forma de trabajar el campo.

Para agricultores como Aristóbulo Alarcón, la experiencia ha sido transformadora. “El biodigestor nos ayudó a dejar de contaminar y a cocinar sin leña. Es una herramienta que protege la naturaleza y mejora nuestra vida”, asegura desde su finca en Acevedo.

Con la expansión de estos proyectos, la CAM también protege especies emblemáticas como el roble negro, antes amenazado por la tala. Gracias al biogás, los árboles siguen creciendo y las comunidades fortalecen su compromiso con la conservación del territorio huilense.