El Ministerio de Salud de Rusia registró Elefusa (fuzuloparib), un medicamento desarrollado en ese país en colaboración con socios chinos para el tratamiento de determinadas formas avanzadas de cáncer de ovario y de mama. El registro fue informado por la farmacéutica rusa Petrovax Farm, encargada de presentar el producto ante las autoridades sanitarias.

El medicamento está dirigido a pacientes con enfermedades en etapas avanzadas y contempla tumores asociados con determinadas características genéticas. Entre sus indicaciones se encuentra el cáncer epitelial de ovario avanzado, así como los tumores de las trompas de Falopio y el cáncer peritoneal primario. También podrá utilizarse en pacientes con cáncer de mama metastásico HER2 negativo que presenten mutaciones en los genes BRCA1 y BRCA2, de acuerdo con las indicaciones establecidas para el fármaco.

Elefusa pertenece al grupo de los inhibidores de PARP, una clase de medicamentos utilizada dentro de las terapias dirigidas contra el cáncer. Según Petrovax Farm, la incorporación del medicamento al registro ruso amplía las alternativas disponibles para determinados pacientes, especialmente aquellos cuyas características clínicas y genéticas coincidan con los criterios establecidos para su utilización.

La relevancia de este tipo de tratamientos está relacionada con uno de los principales desafíos del cáncer de ovario: mantener la enfermedad bajo control después del tratamiento inicial. Svetlana Jojlova, jefa del Departamento de Oncología del Centro Nacional de Investigación Médica Kulakov de Obstetricia, Ginecología y Perinatología, señaló que aproximadamente el 70 % de las pacientes con cáncer de ovario presentan una recaída durante los tres años posteriores a un primer tratamiento exitoso.

La especialista también advirtió que la resistencia a los tratamientos puede aumentar con el tiempo. Según los datos citados por Jojlova, cerca del 80 % de las pacientes sometidas a ciclos repetidos de quimioterapia desarrollan resistencia a los medicamentos basados en platino. En este escenario, los inhibidores de PARP se consideran una alternativa dentro de las estrategias de mantenimiento para pacientes que cumplen determinados criterios clínicos y genéticos, con el objetivo de prolongar el periodo durante el cual la enfermedad permanece controlada.