Sofía Gaviria presentó su renuncia irrevocable a la candidatura al Senado por el Partido Oxígeno, decisión que fue notificada oficialmente a la Registraduría Nacional del Estado Civil y al Consejo Nacional Electoral (CNE). En su carta, la dirigente política argumentó “falta de garantías democráticas internas” y “ausencia de una causa programática clara” dentro de la colectividad.

Gaviria señaló la carencia de espacios reales de deliberación y la persecución frente a posturas políticas, lo que —según afirmó— limita la participación de los militantes y vulnera la independencia en la toma de decisiones. “Yo no puedo hacer parte de ese guante de manipulación”, expresó, aludiendo al manejo que, en su opinión, ejerce la líder del partido, Ingrid Betancourt.

En ese orden de ideas Gaviria calificó a Betancourt como “una persona inteligente, pero autoritaria, egoísta y desconectada del país”. Sus afirmaciones se suman a las críticas de otros exintegrantes del Partido Oxígeno, quienes también han denunciado restricciones a la libertad de expresión dentro de la organización.

La excandidata agregó que en el partido se observan “prácticas que no reflejan la institucionalidad que debe caracterizar a un movimiento político”, e instó a las autoridades electorales a realizar los trámites necesarios para dejar sin efecto su inscripción como candidata.

La renuncia de Sofía Gaviria profundiza la crisis interna del Partido Oxígeno, que ya enfrenta una serie de dimisiones recientes y cuestionamientos sobre su democracia interna. Las denuncias podrían tener impacto en la campaña legislativa en curso, al abrir el debate sobre la transparencia y la convivencia política al interior de las colectividades.