Cuatro camiones cisterna cargados con gas licuado de petróleo (GLP) cruzaron la frontera hacia Colombia desde el estado venezolano de Táchira, marcando el primer envío de hidrocarburos entre ambos países en más de once años.

Las unidades ingresaron al país por el puente internacional Simón Bolívar con destino al departamento de Norte de Santander. El cargamento, de aproximadamente 1.000 barriles, corresponde a un envío inicial realizado por la estatal venezolana PDVSA y se interpreta como el primer paso para reactivar el comercio energético binacional.

En esta fase inicial, el combustible se transportará por vía terrestre mediante camiones cisterna y el suministro podría superar los 90.000 litros diarios, según estimaciones preliminares. El movimiento forma parte de los esfuerzos por retomar la cooperación energética entre Colombia y Venezuela tras la normalización de las relaciones diplomáticas.

Dentro de los proyectos que se analizan está la eventual reactivación del gasoducto binacional Antonio Ricaurte, infraestructura de más de 200 kilómetros que conecta La Guajira con el estado venezolano de Zulia y que permanece fuera de operación desde hace más de una década. Su rehabilitación permitiría transportar gas natural directamente hacia el mercado colombiano.

El Gobierno colombiano ha señalado que la importación de gas desde Venezuela podría convertirse en una alternativa para garantizar el abastecimiento interno y reducir costos frente a otras fuentes internacionales, en medio de la búsqueda de nuevas opciones para asegurar el suministro energético en los próximos años.

El envío del GLP se da en medio de una agenda más amplia de cooperación económica entre ambos países. Aunque un encuentro previsto en la frontera entre el presidente colombiano Gustavo Petro y la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez fue cancelado por razones de seguridad, delegaciones ministeriales continuaron conversaciones en Caracas para avanzar en temas energéticos, comerciales y de seguridad.

Entre las iniciativas en discusión también figura la creación de una zona económica binacional en la frontera, con incentivos comerciales y reducción de aranceles para impulsar el intercambio entre las dos naciones. Las conversaciones continuarán en el marco de la Comisión Binacional de Buena Vecindad, donde equipos técnicos evaluarán los pasos para consolidar el comercio energético entre Colombia y Venezuela.