Colombia vivió en 2025 una de las crisis humanitarias más agudas de la última década, marcada por la violencia de grupos armados ilegales y graves vulneraciones a los derechos humanos, según el Informe Mundial 2026 publicado por Human Rights Watch (HRW). La organización advierte que el contexto previo a las elecciones de este año también estuvo afectado por la muerte del senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay.

El informe destaca que la violencia de grupos como el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las disidencias de las FARC ha aumentado, limitando el acceso a la justicia y agravando la pobreza, sobre todo en zonas rurales, indígenas y afrodescendientes. La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) reportó que más de 137.000 personas estuvieron confinadas en sus comunidades entre enero y agosto de 2025 por amenazas, enfrentamientos u otras acciones armadas.

También se documentó un importante incremento de víctimas por artefactos explosivos: entre enero y agosto de 2025 hubo 544 civiles muertos o heridos, lo que representa un alza del 145 % frente al mismo periodo de 2024, según cifras citadas por HRW. Además, la Defensoría del Pueblo registró un aumento del 81 % en casos de reclutamiento de niñas, niños y adolescentes el año anterior, y datos de Naciones Unidas señalan que la tendencia continuó este año.

La región del Catatumbo, en el departamento de Norte de Santander y fronteriza con Venezuela, fue uno de los epicentros de la violencia. Allí, enfrentamientos entre el ELN y el Frente 33 de las disidencias de las FARC por el control territorial obligaron a más de 64.000 personas a desplazarse, en uno de los movimientos masivos más grandes del país en décadas.

En el ámbito político, la violencia también dejó huella: el senador Miguel Uribe Turbay, aspirante presidencial por el Centro Democrático, murió el 11 de agosto tras permanecer en estado grave luego de un atentado ocurrido en Bogotá, un crimen que conmocionó al país e impulsa una investigación judicial en curso. HRW subraya que este asesinato formó parte de un contexto de violencia que empañó el periodo previo a las elecciones legislativas y presidenciales programadas para 2026.