El crucero MV Hondius permanece bajo vigilancia sanitaria tras un brote de hantavirus y atracó en el Puerto de Róterdam (Holanda), donde deberá someterse a un complejo proceso de descontaminación. La limpieza de la embarcación requerirá protocolos especiales para convertir el barco en un entorno biológicamente seguro.

Según expertos en descontaminación marítima, el procedimiento va mucho más allá de una limpieza convencional. El técnico Richard Evertsen explicó que primero se debe identificar el posible origen de la contaminación, especialmente la presencia de roedores o restos de excrementos en zonas técnicas, cocinas y almacenes, ya que el hantavirus suele transmitirse a través de polvo contaminado.

El Instituto Nacional de Salud Pública señaló que hasta ahora no se han encontrado indicios de roedores dentro del barco. Además, la Organización Mundial de la Salud considera más probable que los primeros pasajeros infectados hayan contraído el virus antes de embarcar en Argentina el pasado 1 de abril para la expedición por la Antártida y el Atlántico Sur.

La descontaminación incluye la destrucción de textiles potencialmente expuestos, como sábanas, cortinas, mantas y colchones, además de la limpieza manual de todas las superficies y conductos de ventilación. Los técnicos utilizan desinfectantes virucidas y productos a base de peróxido, evitando barrer o aspirar en seco para impedir la dispersión de partículas contaminadas.

Los trabajadores encargados del proceso usan trajes integrales, respiradores, guantes y gafas de protección. Aunque las autoridades realizarán pruebas microbiológicas y controles ambientales para verificar la eliminación del virus, los especialistas reconocen que garantizar una desinfección total es casi imposible. El costo de la operación podría superar los 300 mil euros y alcanzar hasta un millón de euros si se requieren protocolos sanitarios más estrictos.