Ante el riesgo de un déficit energético por la intensificación del fenómeno de El Niño, el gerente de la Sociedad Hidroituango, Alejandro Arbeláez, propuso al gobierno electo de Abelardo De La Espriella la creación de una «mesa antiapagón» y la implementación temporal de una nueva «hora Gaviria» para reducir el consumo de energía en el país.
Arbeláez explicó que el sistema eléctrico colombiano depende en gran medida de las centrales hidroeléctricas, mientras que más de la mitad de las plantas termoeléctricas permanecen fuera de operación, lo que ha obligado a utilizar las reservas de agua de los embalses. Por ello, planteó la necesidad de adoptar medidas preventivas a partir del próximo 7 de agosto.
La principal propuesta consiste en adelantar una hora los relojes durante los meses más críticos del fenómeno de El Niño, entre agosto y noviembre o diciembre. Según los análisis de Hidroituango, este cambio permitiría aprovechar durante más tiempo la luz natural en las horas de mayor demanda, disminuir el uso de iluminación en los hogares y generar un ahorro cercano al 2 % del consumo nacional de energía.
El gerente de la sociedad aseguró que la modificación del horario contribuiría a reducir la presión sobre el sistema eléctrico y recordó que este tipo de medidas ha sido aplicado en numerosos países. «La verdadera pesadilla no es la hora, la verdadera pesadilla es estar apagados», afirmó.
Arbeláez advirtió que un eventual racionamiento tendría un alto impacto económico. Con base en estimaciones de Fedesarrollo y el Banco de Bogotá, señaló que un apagón podría costarle al país alrededor de 50 millones de dólares por cada hora de interrupción del servicio. Asimismo, propuso impulsar una campaña de ahorro energético en hogares y oficinas que permitiría reducir el consumo entre un 5 % y un 7 % adicional.
El directivo indicó que la propuesta ya fue presentada al gobierno entrante y que el objetivo es articular un plan de acción entre las autoridades del sector, los generadores y los transmisores de energía para que las medidas puedan implementarse de manera oportuna. «Ya estamos entrando en un Niño severo. Aprendamos de las lecciones del apagón de los años noventa y actuemos de manera preventiva para aprovechar mejor la luz natural y anticiparnos a una crisis», concluyó.
