La seguridad en las áreas protegidas de Colombia enfrenta un escenario cada vez más complejo. Los incidentes contra funcionarios de Parques Nacionales Naturales pasaron de tres casos registrados en 2024 a 13 en 2025, un incremento de más de cuatro veces. Para 2026, la entidad reportaba ocho hechos hasta julio, entre ellos amenazas, retenciones, extorsiones, presencia de minas antipersonales y quema de cabañas y sedes institucionales.
A esta situación se suma el impacto de la cacería dentro de las áreas protegidas. Entre 2021 y el 30 de junio de 2026 se registraron 100 eventos de cacería en 18 parques nacionales, con especial afectación en Selva de Florencia, Tayrona, Iguaque y Los Estoraques. El panorama se presenta mientras la entidad enfrenta el reto de garantizar la protección de 65 áreas protegidas distribuidas por diferentes regiones del territorio nacional.
Parques Nacionales aclaró que “guardaparque” no corresponde a un cargo formal y señaló que actualmente cuenta con 367 funcionarios encargados de proteger las 65 áreas. Algunas zonas tienen una presencia institucional especialmente reducida: Serranía de Manacacías y Uramba Bahía Málaga cuentan con un funcionario cada una, mientras que Puinawai, Catatumbo Barí y Cinaruco tienen dos. Río Puré cuenta con tres, Chiribiquete con cinco y Tayrona, uno de los parques más visitados del país, con siete funcionarios.
La distribución territorial también evidencia la magnitud del desafío. La Dirección Territorial Andes Occidentales cuenta con 83 funcionarios; Caribe, 81; Pacífico, 58; Amazonía, 54; Andes Nororientales, 53, y Orinoquía, 38. En total, la entidad calcula un promedio superior a 63.000 hectáreas por funcionario. El caso más extremo es el Parque Nacional Natural Serranía de Chiribiquete, que tiene aproximadamente 4,27 millones de hectáreas y solo cinco funcionarios, lo que equivale a cerca de 853.600 hectáreas por funcionario.
La situación adquiere mayor relevancia por la riqueza ambiental que albergan estas áreas. Los 65 parques concentran 25.201 especies, equivalentes al 36 % de la biodiversidad del país, además del 92 % de las aves amenazadas, el 77 % de los peces y el 65 % de los mamíferos amenazados de Colombia. La entidad también cuenta con 63 viveros en 32 áreas protegidas, donde se propagan 509 especies nativas, mientras que la estrategia de conservación del oso andino registra un avance del 60 %. Estos datos reflejan el desafío de proteger uno de los principales patrimonios naturales del país en territorios donde, al mismo tiempo, aumentan las amenazas contra quienes ejercen labores de conservación.
