Miguel Rodríguez Orejuela, exlíder del cartel de Cali, solicitó su liberación en Estados Unidos alegando un avanzado deterioro de su salud mental mientras cumple condena en una prisión federal en Texas.
Rodríguez, de 82 años, fue uno de los principales jefes de la organización que dominó el tráfico de cocaína hacia Estados Unidos en los años 90. Tras su captura en Colombia, fue extraditado en 2005 y en 2006 se declaró culpable de cargos como conspiración para importar drogas y lavado de dinero, por lo que recibió una sentencia de 30 años de prisión.
De acuerdo con un documento presentado ante la Corte del Distrito Sur de Florida por sus abogados, el exnarcotraficante padece demencia vascular avanzada y presenta un deterioro cognitivo severo que lo mantiene desconectado de la realidad. La defensa describe episodios en los que cree estar en Colombia o huyendo de las autoridades, así como delirios que lo llevan a pensar que otros reclusos intentan envenenarlo.
Los informes médicos citados en la solicitud señalan daño cerebral irreversible producto de múltiples infartos, además de una pérdida significativa de memoria y autonomía. Según sus abogados, Rodríguez ya no puede cuidarse por sí mismo, olvida tomar sus medicamentos y depende completamente de terceros para sus actividades diarias.
La defensa también cuestiona la calidad de la atención médica en prisión, al indicar que algunas evaluaciones se habrían realizado en inglés, idioma que el interno no comprende.
Pese a este panorama, la solicitud de liberación fue inicialmente negada por el sistema penitenciario, bajo el argumento de que aún puede realizar funciones básicas como alimentarse. No obstante, sus abogados insisten en que mantenerlo recluido no cumple ya un propósito legal ni humanitario.
Tras más de 22 años de condena, la decisión quedó en manos de un juez federal, quien deberá determinar si su estado de salud constituye una razón suficiente para conceder una liberación por motivos humanitarios.
Aunque su defensa considera que cumple los requisitos —edad avanzada, cumplimiento de gran parte de la pena y deterioro grave de salud—, el peso de sus crímenes como exjefe del cartel de Cali podría ser un factor determinante en contra, dado que la justicia estadounidense suele ser restrictiva en estos casos.
