El gobierno de Ecuador anunció que elevará del 50% al 100% el arancel a las importaciones provenientes de Colombia a partir del 1 de mayo, una decisión que profundiza la crisis diplomática entre ambos países. La medida fue confirmada por el Ministerio de Producción ecuatoriano.
El anuncio se da en medio de un nuevo choque político, luego de que el presidente Gustavo Petro calificara como “preso político” al exvicepresidente Jorge Glas, quien permanece detenido por casos de corrupción. Tras estas declaraciones, Quito llamó a consultas a su embajador en Bogotá.
Según el gobierno ecuatoriano, el incremento del arancel responde a la “falta de implementación de medidas concretas y efectivas” por parte de Colombia en materia de seguridad fronteriza, una zona de cerca de 600 kilómetros afectada por el narcotráfico, la minería ilegal y el tráfico de personas.
La decisión se enmarca en una escalada comercial iniciada en febrero, cuando Ecuador impuso un arancel del 30% —que luego subió al 50% en marzo— bajo el argumento de cubrir costos adicionales de seguridad, estimados en unos 400 millones de dólares. En respuesta, Colombia aplicó un arancel similar del 50% a productos ecuatorianos y suspendió la venta de energía, en un contexto en el que Ecuador ha enfrentado apagones prolongados.
Pese a intentos de diálogo, las conversaciones no han prosperado. La canciller ecuatoriana Gabriela Sommerfeld confirmó la suspensión de las mesas técnicas hasta que existan condiciones adecuadas para retomar las negociaciones.
La tensión también tiene un fuerte componente político. Jorge Glas, quien fue vicepresidente durante el gobierno de Rafael Correa, es considerado una figura cercana al correísmo y uno de los principales puntos de fricción en la relación actual entre ambos gobiernos.
