El Banco Mundial advirtió que América Latina y el Caribe crecerán apenas un 2,1 % en 2026, una cifra inferior en tres décimas frente al año anterior, debido a un entorno macroeconómico complejo marcado por altos niveles de endeudamiento, débil demanda externa y presiones inflacionarias derivadas de las tensiones geopolíticas.
Según la más reciente actualización económica del organismo, la mayoría de las grandes economías de la región mostrarán un desempeño inferior al de 2025. En ese sentido, se proyecta que Argentina crezca un 3,6 %, Brasil un 1,6 % y Colombia un 2,2 %, mientras que México alcanzaría un 1,3 %, impulsado en parte por la recuperación de la inversión.
El informe advierte que, aunque los niveles de deuda pública se han estabilizado tras el impacto de la pandemia de COVID-19, siguen siendo elevados en comparación con estándares históricos, lo que limita el margen de maniobra de los gobiernos y afecta el dinamismo económico.
Entre los principales factores que frenan la inversión privada y la generación de empleo se encuentran las presiones inflacionarias asociadas al conflicto en Oriente Medio, especialmente la guerra entre Estados Unidos e Irán. De acuerdo con el economista jefe para la región, William Maloney, las economías más dependientes de la importación de petróleo son las más expuestas a estos efectos.
Maloney subrayó además que las perspectivas económicas dependen en gran medida de la duración del conflicto, en un contexto en el que Washington y Teherán han acordado una tregua temporal que ha dado un respiro a los precios del crudo.
El documento también señala que el bajo crecimiento y la escasa creación de empleo de calidad han reactivado el interés por la política industrial como herramienta de desarrollo. No obstante, el organismo recomienda aplicar estos enfoques con cautela, priorizando el aprendizaje, el fortalecimiento institucional, la reducción de brechas en capital humano y un mayor acceso a financiamiento.
Finalmente, el Banco Mundial destacó el potencial de sectores como el de minerales críticos, aunque insistió en que la región debe apostar por un desarrollo más intensivo en conocimiento y tecnología. Asimismo, hizo un llamado a profundizar la integración comercial, superando barreras geográficas y regulatorias que aún dificultan el comercio entre países latinoamericanos.
