La magnitud del desperdicio de comida en Colombia es alarmante: más de 9,7 millones de toneladas de alimentos se pierden cada año, una cifra que podría garantizar tres comidas diarias a 8 millones de personas durante 12 meses. Esta paradoja contrasta con la dura realidad de los 19,2 millones de colombianos que sufren insuficiencia alimentaria y de los más de 392.000 niños menores de cinco años que padecen desnutrición crónica.
En el Día Mundial de Concientización sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos, la red de Bancos de Alimentos de Colombia (Abaco) hizo un llamado urgente a la acción colectiva para enfrentar esta problemática. Según su director ejecutivo, Juan Carlos Buitrago, “reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos es salvar vidas, es darle a nuestra infancia la oportunidad de crecer más fuertes, más inteligentes y más felices”.
Actualmente, Abaco reúne 26 bancos de alimentos que rescatan más de 48.000 toneladas de comida apta para el consumo cada año. Estos productos benefician a más de 1,4 millones de personas en situación de vulnerabilidad, aunque apenas representan una fracción del total que se desperdicia en el país.
El desafío más grande está en el campo colombiano, donde se concentra el 40 % de las pérdidas. Para combatirlo, Abaco ha fortalecido su programa Reagro, que conecta con agricultores para recuperar lo que no logra venderse. Solo en el último año, esta iniciativa permitió rescatar más de 10.000 toneladas de frutas y verduras que fueron distribuidas entre familias vulnerables.
Con estas acciones, Abaco insiste en que combatir el desperdicio no solo es una cuestión de eficiencia alimentaria, sino también una estrategia crucial para reducir el hambre y salvar vidas en Colombia.
