Nuevo hallazgo científico contra el cáncer

El médico patólogo paraguayo Gustavo Ayala, profesor de la Universidad de Texas, propone un cambio en la forma de abordar el cáncer, al señalar que los tratamientos podrían avanzar significativamente si se enfocan en los tejidos nerviosos, de donde las células tumorales obtendrían la energía para expandirse.

Tras más de 27 años de investigación, el especialista ha estudiado la llamada invasión perineural, un proceso mediante el cual las células cancerígenas se alojan alrededor de los nervios. Sus hallazgos fueron publicados en 2025 en la revista Nature y posteriormente destacados por Science como uno de los avances científicos más relevantes del año.

De acuerdo con Ayala, las células cancerígenas se vuelven más agresivas al “robar” mitocondrias —las estructuras encargadas de producir energía— de las neuronas. Este fenómeno les permite comportarse como “superatletas”, con mayor capacidad de propagación hacia otros tejidos del cuerpo.

El investigador advirtió que el enfoque tradicional, centrado exclusivamente en atacar mutaciones genéticas y destruir células malignas, podría estar llegando a un límite. En ese sentido, enfatizó que sin intervenir los nervios sería difícil lograr una cura efectiva para esta enfermedad.

Por ello, su equipo trabaja en el desarrollo de terapias dirigidas al tejido nervioso que, aunque no necesariamente eliminen el cáncer, sí podrían impedir la metástasis y convertirlo en una enfermedad crónica manejable.

Además, se estudian fármacos capaces de bloquear la transferencia de energía entre nervios y células tumorales, así como estrategias para mejorar la eficacia de tratamientos como la quimioterapia y la radioterapia, incluso mediante el uso de nanodrogas que faciliten su acción en todo el organismo.

Sin embargo, el científico también advirtió que la radioterapia puede tener efectos contraproducentes, ya que, además de eliminar células cancerígenas, podría estimular el crecimiento de los nervios y favorecer la supervivencia del tumor. En ese contexto, se investiga el uso del bótox como terapia previa para inhibir la actividad nerviosa y potenciar los resultados del tratamiento.

Pese a los avances, Ayala reconoció que aún falta camino por recorrer antes de realizar estudios clínicos a gran escala. Subrayó que el desarrollo de nuevas terapias es un proceso complejo, aunque destacó que comprender mejor la enfermedad es un paso clave. Su trabajo, además, tiene un componente personal, ya que su hija enfrenta un segundo diagnóstico de cáncer.

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