El presidente de Paraguay, Santiago Peña, presentó su renuncia este jueves 5 de noviembre, en medio de una profunda crisis financiera que dejó a cerca de tres millones de clientes sin acceso a sus ahorros y desencadenó una fuerte presión política en su contra. La decisión se produjo mientras el Congreso avanzaba en el debate de un juicio político para destituirlo, luego de que incluso sectores de su propio partido, el Colorado, anunciaran su respaldo a la iniciativa.
A través de un mensaje en video difundido en su cuenta de X, Peña confirmó su decisión y ofreció disculpas a los ciudadanos por los posibles errores cometidos durante su administración. El mandatario aseguró que su principal preocupación era garantizar la tranquilidad de los paraguayos que confiaron sus recursos al sistema financiero. Con su salida, el vicepresidente Pedro Alliana quedaría al frente del Ejecutivo, de acuerdo con el mecanismo constitucional de sucesión.
El detonante de la crisis fue la intervención de Ueno Bank, una de las principales entidades financieras del país, ordenada el pasado martes por el Banco Central de Paraguay debido a problemas de solvencia. La medida dejó a millones de usuarios sin posibilidad de acceder a sus depósitos y provocó cuestionamientos por los vínculos que Peña mantuvo con un grupo empresarial que controlaba la entidad, del cual se desvinculó en 2025. La oposición denunció un posible conflicto de intereses y señaló al mandatario de favorecer al banco.
Las primeras medidas del Gobierno para contener la situación incluyeron la salida del entonces presidente del Banco Central y la promulgación de una ley que estableció un plazo de cinco días hábiles para devolver la mayor parte de los recursos a los afectados. Sin embargo, las decisiones no lograron frenar el descontento ciudadano ni las presiones políticas. La crisis también profundizó las divisiones dentro del Partido Colorado, cuya dirigencia terminó respaldando el proceso de destitución contra Peña.
El malestar se trasladó a las calles de Asunción, donde cientos de personas protagonizaron protestas durante dos noches consecutivas para exigir respuestas y la recuperación de sus ahorros. Las manifestaciones del miércoles terminaron en enfrentamientos con la Policía, que utilizó gases lacrimógenos y camiones hidrantes para dispersar a los participantes. La renuncia de Peña abrió así un nuevo capítulo de incertidumbre política en Paraguay, mientras las autoridades enfrentan el desafío de garantizar la devolución de los depósitos y esclarecer las responsabilidades en el colapso financiero.
