El Gobierno nacional estaría preparando el nombramiento del general en retiro Jorge Andrés Zuluaga López como nuevo director de la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI). El oficial cuenta con más de 30 años de trayectoria en el Ejército Nacional y experiencia en áreas como inteligencia militar, ciberseguridad, ciberdefensa y gestión de riesgos. Además, fue director de la Central de Inteligencia Técnica del Ejército (CITEC) y recibió formación en Estados Unidos.

De concretarse su designación, Zuluaga López asumiría la dirección de la principal agencia de inteligencia del país con un perfil directamente ligado a las Fuerzas Militares, a diferencia de sus antecesores, quienes no provenían de manera directa de esa institución. El general en retiro también cuenta con experiencia en inteligencia estratégica, prevención del delito, seguridad ciudadana y gestión de crisis, además de haber ejercido como profesor de la Escuela Superior de Guerra e instructor militar.

El eventual nombramiento se produciría en medio de los cuestionamientos que ha enfrentado la DNI durante los últimos años. Uno de los casos más recientes involucra a Wilmar Mejía, quien estuvo al frente de la entidad hasta la llegada del Gobierno de Abelardo de la Espriella y fue declarado insubsistente. Mejía es investigado por la Fiscalía por la presunta entrega de información reservada que habría terminado en poder de las disidencias de las Farc de alias Calarcá.

Otro episodio que generó polémica fue el caso de Willington Henao Gutiérrez, alias El Mocho Olmedo, señalado como segundo al mando del Frente 33 de las disidencias de las Farc. En 2025 se conoció que la DNI lo mantuvo durante 55 días en un apartamento de Bogotá, pese a que sobre él existía una orden de captura con fines de extradición a Estados Unidos por delitos relacionados con narcotráfico y lavado de activos. En ese momento, desde la entidad se argumentó que Henao era considerado una fuente humana estratégica para los diálogos de paz.

Zuluaga López también tendría entre sus antecedentes su participación como estratega y ejecutor de la Operación Jaque, la misión militar realizada en 2008 que permitió rescatar a tres ciudadanos estadounidenses, a la excandidata presidencial Íngrid Betancourt y a once militares y policías que permanecían secuestrados por las Farc. Su experiencia y sus vínculos con agencias de inteligencia estadounidenses serían otros de los elementos que respaldarían su eventual llegada a la DNI.