Nuevo Minambiente y el tema del fracking responsable
El nuevo ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Fabio Arjona, fijó una postura técnica frente al debate sobre el fracking en Colombia al asegurar que esta actividad podría desarrollarse en el país siempre que cumpla estrictos estándares ambientales y de seguridad.
En sus primeras declaraciones tras asumir el cargo, el biólogo marino, con más de 40 años de experiencia en gestión ambiental, afirmó que el concepto adecuado no es el de «fracking sostenible», sino el de «fracking responsable». Según explicó, el papel del Estado debe centrarse en garantizar una regulación rigurosa y no en mantener una prohibición absoluta de la técnica.
«Desde ese punto de vista, no hay ninguna barrera tecnológica insalvable para hacer un fracking responsable, y esa es la tarea que el Ministerio de Ambiente tiene que garantizar conjuntamente con la ANLA», señaló Arjona. Agregó que cualquier proyecto deberá cumplir un esquema de intervención basado en evitar los impactos, mitigarlos cuando sea posible y compensarlos como última alternativa.
El ministro también se refirió a una de las principales preocupaciones alrededor del fracking: la protección del recurso hídrico. Aseguró que, de autorizarse esta actividad, solo podría realizarse en un área inferior al 0,2 % del territorio nacional, excluyendo parques nacionales y zonas protegidas. Además, indicó que las operaciones tendrían que incorporar sistemas de reciclaje de agua y medidas para prevenir la contaminación o el agotamiento de los acuíferos.
Arjona advirtió igualmente sobre la crisis energética que enfrenta el país y sostuvo que un eventual déficit de gas y energía podría afectar el crecimiento económico y, en consecuencia, reducir los recursos destinados a la protección ambiental. «El principal enemigo de la conservación y la sostenibilidad es la pobreza», afirmó.
Finalmente, reiteró que la defensa de los páramos seguirá siendo una prioridad de su gestión. Recordó que Colombia alberga cerca del 60 % de estos ecosistemas en el mundo y destacó que su conservación es estratégica para garantizar el abastecimiento de agua de ciudades como Bogotá. «La naturaleza no requiere de las personas; las personas sí requieren de la naturaleza para sobrevivir», concluyó.
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