El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reunirá el próximo martes en Nueva York con la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, en los márgenes de la Asamblea General de Naciones Unidas. La Casa Blanca confirmó el encuentro, que será el primero presencial entre ambos mandatarios y se producirá en medio del acercamiento entre Washington y Caracas tras la salida de Nicolás Maduro del poder en enero.

La reunión será el último compromiso de Trump durante su visita a Nueva York, donde ese mismo martes pronunciará un discurso ante la Asamblea General de la ONU y sostendrá encuentros con los primeros ministros del Reino Unido y Japón, además de líderes de países del Golfo Pérsico. Antes de encontrarse con Rodríguez, el mandatario estadounidense participará en una recepción con dirigentes internacionales, según informó la Casa Blanca.

El cara a cara entre Trump y Rodríguez tendrá lugar más de una década después del último encuentro presencial entre un presidente estadounidense y un gobernante venezolano. En 2015, Barack Obama y Nicolás Maduro mantuvieron una breve conversación durante la Cumbre de las Américas celebrada en Panamá. Trump ya había anticipado la posibilidad de reunirse con Rodríguez, mientras que medios estadounidenses habían informado que Washington y Caracas trabajaban en los detalles de la cita.

Desde enero, la relación entre Estados Unidos y el Gobierno interino venezolano ha experimentado un cambio significativo. Tras la operación estadounidense que terminó con la captura de Maduro, Rodríguez, quien anteriormente se desempeñaba como su vicepresidenta, asumió el liderazgo interino del país. Desde entonces, Washington ha establecido una relación directa con su administración y ha avanzado en acuerdos relacionados con petróleo, comercio y seguridad.

Uno de los principales puntos de acercamiento ha sido el sector energético. En agosto, ambos gobiernos alcanzaron un acuerdo que contempla una mayor participación estadounidense en la industria petrolera venezolana y busca impulsar la recuperación de la producción. El acercamiento también ha generado cuestionamientos de sectores que consideran que la política de Washington hacia Caracas prioriza los intereses energéticos y económicos, mientras persisten interrogantes sobre el proceso político y democrático que seguirá Venezuela.