La Asociación Colombiana de Ciudades Capitales (Asocapitales) hizo un llamado a los gobiernos nacional y locales para reforzar las medidas de prevención y respuesta ante el acelerado fortalecimiento del fenómeno de El Niño, que, según las proyecciones del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), podría alcanzar una intensidad muy fuerte entre septiembre de 2026 y enero de 2027.

De acuerdo con el Ideam, existe una probabilidad superior al 95 % de que el fenómeno continúe intensificándose durante los próximos meses, lo que podría generar efectos significativos en distintas regiones del país. Frente a este panorama, Asocapitales advirtió que las ciudades capitales enfrentarán retos relacionados con el abastecimiento de agua potable, el aumento del riesgo de incendios forestales, la continuidad de los servicios públicos, la atención en salud, la seguridad energética y la protección de las poblaciones más vulnerables.

La entidad recordó que las ciudades capitales concentran cerca de la mitad de la población colombiana y representan una parte fundamental de la actividad económica nacional, por lo que anticiparse a los efectos del fenómeno resulta clave para reducir riesgos, garantizar la prestación de los servicios esenciales, proteger la infraestructura urbana y fortalecer la capacidad de respuesta de los territorios.

Entre las principales recomendaciones dirigidas a los alcaldes, Asocapitales instó a revisar y actualizar los planes territoriales de gestión del riesgo, activar los protocolos de emergencia, promover campañas de ahorro y uso eficiente del agua, intensificar el monitoreo de fuentes hídricas, embalses y zonas forestales, y preparar planes de contingencia ante eventuales restricciones en el suministro de agua o energía. Asimismo, pidió fortalecer la coordinación con organismos de socorro, autoridades ambientales, entidades de salud y empresas prestadoras de servicios públicos.

Como muestra de los efectos que ya comienzan a sentirse, la Asociación señaló que esta semana Cali registró la temperatura más alta del año, con 36,4 grados Celsius, mientras que la sensación térmica alcanzó los 43 grados debido a la combinación de altas temperaturas y humedad, una situación que incrementa los riesgos para la salud y pone de manifiesto la necesidad de adoptar medidas preventivas de manera anticipada.